CARTA: a mis acólitxs

by - mayo 14, 2018

A quienes lean y sepan escuchar,

Mucho se habla del poder de las palabras, sin embargo parece que una parte de nosotrxs quiere dejar a un lado el impacto de las acciones en el tiempo.
Esta carta va dirigida a aquellas personas a las que se les guarda un luegar especial con un letrero luminoso tejido por estrellas que grita: amistad.

A aquellxs que no mienten, ni engañan, ni cuentan medias verdades. A quienes no abandonan a mitad de camino. A la mano firme que agarra tan fuerte que duele. A las sombras que están de día y también de noche. A los ojos que ven y a las sonrisas que te dan un empujón hacia delante. A esa brisa fresca que es su voz. A las risas que no podemos contener del auge que tienen. A la solidez de esos abrazos que funden. A las arrugas que reaparecen cuando nos encontramos. A esos cinco minutos de espera que se alargan mientras unx de lxs dos no está listo aun. A quienes creen en tus locuras más inverosímiles cuando siempre han defendido con firmeza la potestad de la lógica. A esos momentos de silencio que simplemente están llenos de algo especial. A un nosotrxs que lo significa todo. A quienes valoran tus esfuerzos y trabajo. A todos los "vi esto y me acordé de tí". A todas las horas, minutos, segundos en los que el dolor se disuelve atacado por las risas. A lxs que no ves cada día, pero el paso del reloj no marchita esa relación. A absolutamente todas las fotos que, aunque perdidas, conservan los instantes. A ese clic que hace el ambiente cuando por fin es posible vernos de nuevo. A todos los atardeceres juntxs. A todos los inicios de día rodeadxs de ellxs. A todos los secretos revelados. A ese acento malo cuando contamos un chiste. A todos los mensajes inesperados que alegran el alma. A los "solo para verte un rato". A las partidas de cualquier cosa, que si es con vosotrxs será genial. A esas baladas cantadas con el orgullo entonando fuerte entre gallo y gallo. A la larga lista de cosas pendientes juntxs. A la fanfarronería que aparece cuando te sientes protegidx. A los celos por lo que no tienes, aunque desees lo mejor y más para ellxs. Al vacío que se siente cuando no están. A la desesperación de necesitarlxs. A las recomendaciones que tachamos de inútiles y al final son las que nos salvan. A los detalles. A los "te echo de menos". A quienes ríen tus gracias aunque sepas perfectamente que no tienen humor. A quienes te conocen tan bien que a veces asusta. A quienes no conocías y te preguntaron si querías caminar con ellxs, y eso te sacudió los sentidos.
A quienes estaban y ya no están. A lxs fugaces. A lxs que dijeron que jamás te abandonarían pero lo hicieron y dolió. A ese dolor. 
A la alegría de los que están siempre. A la salud de quienes volverán mas no será lo mismo. A quienes pensábamos que estarían, pero solo eran un reflejo de luz en una ventana empañada. A quienes viajan por el mismo camino. A quienes pensabas que estaban, pero no estaban ni estarían. A lxs intrépidxs que se van para encontrar su lugar. A todxs lxs que se despidieron sin voz, y a lxs que lo hicieron cediendo su sitio a alguien nuevx. A esas personas.

A todos esos humanos, animales, plantas, amigxs poco visibles que hay, fueron y habrá. Puede que incluso vaya dirigida a ti esta carta, no lo sé.

Solamente decidí en una noche corta de pocas palabras y mucho ruido, que debería dar las gracias por esos pequeños infinitos que cada uno de vosotrxs me ha aportado sin obligación y sin esperar nada a cambio.
Hay muchas personas que creen que por conocer a otra persona y saber algo sobre esta, a eso se le llama amistad. Yo no creo eso.
Para mí la amistad es un puente entre dos personas, un vínculo hecho de fibras que pueden romperse con un solo golpe, agrietarse con una sola mentira, retorcerse con otras fibras para estabilizarse con el tiempo. Podría ser que esas fibras tuvieran sentimientos propios, decidiendo si ceder o no a formar ese puente. Supongo que la distancia emocional entre dos personas también repercute en la fuerza del enlace, como más corta esa distancia más fuerte se agarran las hebras. Todo es demasiado complejo para contarlo aquí. Además, solo es mi opinión sobre una idea intangible creada por el ser humano, así que solo se trata de otra visión de una idea general.

Con esta carta, aunque en otros tiempos seguramente la hubiera escrito y lanzado al mar para que sus aguas hicieran trotar la tinta para difundir el mensaje, únicamente deseaba mostrarme agradecida. Si pudiera os sentaría en un círculo, cada vez sois menos y más importantes, y tomaríamos risas en jarras grandes y bocados de felicidad.

Gracias.

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